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El vino ha de ser muy seco si se trata de chocolates de gran pureza.

Vino y chocolate, la alianza perfecta del amor

Tanto de manera conjunta como por separado, el vino y el chocolate se han convertido históricamente en sinónimo de amor y en el regalo perfecto para los enamorados. El origen de esta unión tiene su origen curiosamente en los monasterios cistercienses de centroeuropa durante los siglos XI y XII.

Según algunos autores fueron los monasterios de estos conventos los que se encargaron de difundir, además de la palabra de Dios, el consumo del chocolate y su fama como grandes reposteros del chocolate. Dado que el consumo de vino en estos conventos ya era algo normal, la asociación chocolate-vino comenzó a tomar forma y a popularizarse más allá de los monasterios.

Los monasterios de los conventos cistercienses del siglo XI y XII difundieron el consumo del chocolate junto con el clásico vino que siempre abundaba en estos recintos sacros

Vino y chocolate requieren de un maridaje específicoMaridaje vino-chocolate

Pese a que a día de hoy el consumo conjunto de vino y chocolate es algo muy habitual tanto dentro de un regalo entre enamorados o en aquellos que quieren saciar su apetito goloso y sibarita, el maridaje de estos dos productos requiere de unas reglas básicas en su consumo. En caso de tratarse de chocolates de negros, de gran pureza y alta concentración de cacao, la mejor combinación será un vino espumoso, un cava o un brut muy seco. En el caso de chocolates puros el vino tinto no combina demasiado debido a que la composición del cacao es muy similar a la del vino porque poseen una alta tanicidad.

La regla perfecta para que la mezcla entre vino y chocolate sea la mejor posible es que a mayor cantidad cacao el vino sea más seco

En el caso de chocolates especialmente dulces, como podría ser un chocolate con leche o unos bombones, un vino seco o un vino blanco se ajustará como anillo al dedo. Si el chocolate se incluye dentro de un postre un vino abundante suele ser una alianza perfecta.

Cuando nos encontramos ante postres que incluyen chocolate, un vino generoso suele ser una buena combinación. En resumen, la máxima para que la mezcla entre vino y chocolate sea la mejor posible es que a mayor cantidad cacao, vinos menos dulces.

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